Hace más de veinte años, Patti White recibió un mensaje de voz que cambiaría su vida para siempre. Su hija Lisa, de 29 años, anunció su embarazo con un entusiasmo contagioso. Esta hermosa e inesperada noticia daría lugar a una de las historias más conmovedoras que hemos tenido el privilegio de compartir. Porque Lisa tiene síndrome de Down.
El día en que todo cambió, para mejor.
Patti jamás olvidará aquella llamada. Su hija rebosaba de felicidad ante la idea de ser madre. Una inmensa alegría, mezclada con la preocupación, perfectamente comprensible, de esta madre amorosa.
Lo que mucha gente aún desconoce es que el síndrome de Down se manifiesta de forma muy diferente en cada persona. Este síndrome cromosómico, presente desde el nacimiento, no impide que muchas personas lleven una vida totalmente independiente. Lisa es un ejemplo perfecto: durante once años vivió sola en su propio apartamento y trabajó a tiempo completo en una tienda benéfica local. Querida por todos, personificaba la independencia y la plenitud diaria.

