En nuestro aniversario, volé con mi esposo, que es piloto, para darle una sorpresa, pero su anuncio me heló la sangre.

PARTE 1

En doce años, Daniel nunca había olvidado un aniversario.

Por lo tanto, Mercy creía que su sorpresa sería uno de los recuerdos más entrañables de su matrimonio. Su esposo era piloto, y su vida siempre había girado en torno a los horarios de vuelo, los retrasos y los cambios de última hora. Los cumpleaños podían posponerse. Las vacaciones podían esperar. Pero su aniversario siempre era una certeza.

Cuando Daniel le informó de que le habían asignado un vuelo corto por la noche precisamente en su día especial, pareció visiblemente molesto.

“Intenté cambiarlo”, dijo. “Me parece terrible no poder estar contigo esta noche”.

Mercy sonrió y fingió estar decepcionada, pero en su interior la idea ya estaba tomando forma.

Esa noche, después de que Daniel se durmiera, ella compró un billete para el mismo vuelo.

Imaginó su rostro al verla tras aterrizar. Llevaría puesto el vestido rojo que tanto le gustaba, lo sorprendería en su destino y seguirían celebrando juntos su aniversario.

A la mañana siguiente, se rizó el pelo, se maquilló con esmero y se puso el vestido. En el aeropuerto, vio a Daniel uniformado cerca de la puerta de embarque y se escondió rápidamente tras una columna antes de que él pudiera verla.

Subió a bordo poco antes de la llegada, ocupó el asiento 14C y mantuvo la cabeza agachada.

Luego, el avión se alejó rodando de la puerta de embarque.

La voz de Daniel se oía por el altavoz.

“Señoras y señores, les habla su capitán…”

Mercy sonrió y esperó el anuncio habitual.

Pero Daniel hizo una pausa.

“Antes de despegar, me gustaría decir unas palabras a alguien muy especial que viaja a bordo de este avión esta noche.”

El corazón de Mercy dio un vuelco. Por un breve instante, pensó que él había descubierto su sorpresa.

Luego continuó.

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