PARTE 3
Esa misma noche, Mercy regresó a casa sola.
Al principio, no sintió más que vacío. Pero cuando entró en la casa pasada la medianoche y el perfume de Daniel aún flotaba en el aire, finalmente se derrumbó.
Se quedó en la cocina, todavía con el vestido rojo puesto, y lloró hasta que apenas pudo respirar.
A la mañana siguiente se despertó con los ojos hinchados y tuvo que tomar una decisión.
Podría permitir que la traición de Daniel convirtiera su vida en un santuario de dolor.
O podría empezar de nuevo.
Así que hizo tres llamadas.
Primero, llamó a su hermana Lena, quien llegó con café, enfado y la fuerza que Mercy aún no tenía.
En segundo lugar, llamó a un abogado.
En tercer lugar, llamó a un terapeuta.
Luego, Mercy y Lena empacaron las cosas de Daniel. Su ropa, zapatos, libros, maquinilla de afeitar y el reloj que Mercy le había regalado por su décimo aniversario de bodas fueron a parar a cajas.
Mercy encontró los papeles del divorcio en su escritorio.
La fecha de emisión era tres días antes.
Daniel ya lo había firmado.
Este descubrimiento debería haberla destrozado de nuevo, pero en cambio le aportó claridad. Él no había cometido ni un solo error grave. Había construido toda una vida secreta para sí mismo y estaba dispuesto a destruir su matrimonio según sus propios deseos.
Mercy le envió un mensaje.
“Sus pertenencias están guardadas en el garaje. Mi abogado se pondrá en contacto con usted. No entre en esta casa.”
Él llamó.
