Esa molesta sensación de tener mucosidad acumulada en la garganta, necesidad constante de carraspear o la impresión de que algo está atrapado puede ser muy incómoda. Aunque suele relacionarse con un simple resfriado, en realidad puede tener diferentes causas.
1. Resfriados e infecciones respiratorias
Los virus que provocan resfriados o gripes pueden aumentar la producción de moco como mecanismo de defensa del organismo. Normalmente se acompaña de congestión nasal, tos o dolor de garganta.
2. Alergias estacionales
El polen, el polvo, los ácaros o el pelo de animales pueden provocar que el cuerpo produzca más mucosidad. Esto puede causar el llamado goteo posnasal, cuando el moco desciende desde la nariz hacia la garganta.
