Hablamos de dinero, responsabilidades y de lo que cuesta realmente ser independiente.
Le expliqué que si el transporte era una necesidad, podíamos buscar soluciones juntos: un coche usado, compartir gastos o ahorrar para conseguirlo.
Y si decidía mudarse, debía hacerlo como una decisión madura, no como una herramienta de presión.
Porque la verdadera madurez no llega con las llaves de un coche nuevo…
Llega cuando aprendemos a tomar decisiones, aceptar consecuencias y respetarnos mutuamente.
¿Tú qué habrías hecho en mi lugar?
