Desde el comienzo de la vacunación contra la COVID-19, millones de personas han buscado información clara sobre la seguridad y los posibles efectos secundarios de las vacunas. En las redes sociales circulan publicaciones que aseguran que Pfizer acaba de publicar, “por fin”, una lista secreta de reacciones adversas. Sin embargo, esta afirmación necesita contexto.
Los posibles efectos secundarios de Comirnaty, la vacuna contra la COVID-19 desarrollada por Pfizer-BioNTech, no permanecieron ocultos. Se incluyeron en los documentos oficiales destinados a pacientes y profesionales sanitarios, y se actualizaron a medida que las autoridades recopilaron nuevos datos.
Como sucede con cualquier medicamento, la información de seguridad no permanece inmóvil. Continúa revisándose después de la autorización mediante ensayos clínicos, informes médicos y sistemas de farmacovigilancia.
¿Qué diferencia existe entre un efecto secundario y un acontecimiento notificado?
Este punto resulta esencial para comprender correctamente las listas que circulan por internet.
Un efecto secundario reconocido es una reacción para la que existe evidencia suficiente de una posible relación con el medicamento o la vacuna. En cambio, un acontecimiento adverso notificado es cualquier problema de salud ocurrido después de la vacunación, aunque todavía no se haya demostrado que la vacuna lo haya provocado.
Por ejemplo, si una persona sufre dolor de cabeza varios días después de vacunarse, puede comunicarlo al sistema de vigilancia. El informe queda registrado y debe ser analizado, pero su presencia en una base de datos no demuestra automáticamente una relación de causa y efecto.
Los organismos reguladores buscan patrones, comparan la frecuencia de los problemas entre vacunados y no vacunados, revisan los historiales médicos y estudian si existe una explicación biológica razonable.
Por eso, una larga lista de acontecimientos notificados no debe presentarse como una lista de enfermedades “causadas por la vacuna”.
Los efectos secundarios más frecuentes
