El jefe de la mafia regresó a casa antes de lo previsto; entonces su criada lo agarró del brazo y le susurró: “No hagas ruido”.

Entonces una voz rompió el silencio.

Frío

Familiar

“Revisa todas las piezas de nuevo.”

Debería estar aquí ahora.

Vincent sintió que se le helaba la sangre.

Esa voz pertenecía a su sobrino, Marcus.

El niño que Vincent había criado tras la muerte de su hermano.

El joven al que había preparado para heredar parte de su imperio.

El familiar a quien le había confiado su vida.

Los ojos de Elena reflejaban la misma conmoción que había sentido Vincent.

Ella también había reconocido la voz.

Pero su expresión cambió de sorpresa a otra cosa.

Conciencia

Como si esta traición no fuera nada nuevo para ella.

Otra voz se unió a la de Marcus en la habitación.

“Puede que haya cambiado de opinión.”

El anciano se vuelve paranoico con la edad.

—No —respondió Marcus con un tono seco y autoritario, tal como Vincent le había enseñado.

“Él viene.”

Tony confirmó que había salido del almacén hacía una hora.

Vincent nunca se desvía de su rutina.

A través de la rendija de la puerta, Vincent vislumbró la silueta de Marcus que se dirigía hacia la ventana, apartando las pesadas cortinas para asomarse a la noche.

La misma ventana donde Vincent se había detenido incontables veces, contemplando su dominio, creyendo que era impenetrable.

Elena se movió ligeramente y Vincent notó algo que le aceleró el pulso.

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