La caja colocada sobre la mesa
El día que Jonás recuperó su libertad, ella esperaba un momento solemne. Llegó, sin una sola palabra innecesaria. Y en la octava noche después de su liberación, él colocó una caja negra sobre la encimera de la cocina.
— Ahora me toca a mí ser honesto.
Lo que aprendió aquella noche fue que nada en toda aquella aventura había sido realmente cuestión de casualidad.
A veces, son las decisiones tomadas por miedo las que abren puertas que de otro modo nunca nos habríamos atrevido a abrir.
